domingo, 31 de octubre de 2010

Introduccion

A manera de introducción es importante decir que nos encontramos aquí reunidos para tratar de descubrir los componentes de una historia poco conocida,
Sabemos que resulta imposible escribir la historia de cualquier Nación sin tener en cuenta el tipo de cultura o culturas que la influenciaron, de ello se desprende que cualquier estudio sobre una importante faceta del pasado histórico, deberá contener no solo  elementos para el análisis del desarrollo cronológico de los  acontecimientos, de sus logros materiales y tecnológicos, sino además, su espectro antropológico, su idiosincrasia y sus presumibles motivaciones; todo ello permitirá en el presente, aportar a la civilización de la que se forma parte, todas las reales vertientes que dan origen a las características especiales propias del grupo humano en estudio, este conjunto histórico vivencial pasara a ser un real patrimonio de la civilización que representamos.
Este principio cobra importancia si la modernidad determina que la fortaleza de un país está condicionada por su homogénea participación en el conjunto de naciones o estados que comparten características con  orígenes semejantes o paralelos. Esta fuerza unitaria surge del conocimiento de sus orígenes, respeto a sus valores históricos así como la certeza de que los errores cometidos determinen respetadas normas que eviten la repetición de los mismos
No buscar este profundo conocimiento nos coloco y coloca actualmente en el limbo de la lucha contra lo que no entendemos, revisaremos una y muchas veces los capítulos de nuestra historia y no encontraremos explicación a buena parte de ellos y lo que es peor, nos presentaran escenarios imaginativos, pero no reales o peor aun, interesados en mantener el desconocimiento para justificar posiciones de grupo o de personas
Siempre será un misterio las razones que llevaron al Imperio Incaico a desaparecer,  porque? nadie conquisto cosa importante en América mientras no cayó el Cuzco; porque?, nadie conoció una real Virreinato americano sin visitar Lima; porque?, nunca se lucho mas por la Libertad americana que en Junín y Ayacucho; porque?, los enfrentamientos con paises vecinos, fueron primero enfrentamientos internos; porque?, nadie vencerá al narco-terrorismo en America, mientras no lo extirpemos de nuestras montañas.
Este objetivo tan natural y necesario sin embargo en el Perú se complica y deviene en inseguridades; el Hombre Peruano y Nuestra Historia, SON LOS GRANDES DESCONOCIDOS; contamos con poco mas de 500 años de referencias del pasado próximo, en buena parte interesadas y en otras manipuladas, del resto tenemos que reconocer que los velos de lo ignoto son una peligrosa realidad, especialmente cuando la indiferencia y la pobre valoración de nuestro pasado han sido la pauta de  todos los gobiernos.
De lo anterior se desprende la necesidad de tomar cada día con mayor interés todo aquello que enriquezca nuestro acervo cultural, seguros de que con ello nuestras futuras generaciones verán con orgullo en sus ancestros a miembros activos en la formación de la historia de nuestro País y de América, y con ello, dignos del liderar la formación y consolidación de la tan necesaria Identidad Nacional

Que creemos saber de la Cultura Paracas ?

Paracas se ubica a 200 Km al sur de Lima, en Pisco, y pertenece a la ecorregión del Desierto del Pacífico,  uno de los más áridos del mundo.

Julio C. Tello descubrió los cementerios de Paracas en 1925, hallando en ellos 429 fardos funerarios que contenían importantes personajes momificados, envueltos en finos mantos y rodeados de ceramios, diademas de oro, instrumentos de caza, pieles de animales y alimentos.

La cosmovisión Paracas sobre la naturaleza se basó en creencias mitológicas, que eran normas de ordenamiento social.  Por ello se puede ver en los Mantos Calendarios, cómo estaban definidos los ciclos biológicos de la flora y fauna, así como los oficios y costumbres de esta sociedad.

La iconografía de los mantos nos muestra la relación de esta cultura y su entorno natural... los animales tenían un rol que influenciaba la vida de los humanos: advertían cambios de estación, épocas de siembra, cosecha y migraciones.

Los paracas consideraban deidades a muchas especies de fauna que vivían en su territorio,    por ello   representaron en su arte textil figuras de cernícalos, zarcillos, halcones, picaflores, así como felinos, cetáceos, cérvidos, camélidos, otáridos, cánidos y reptiles.

Peces como el tollo y la raya también fueron plasmados en los textiles Paracas, debido a que formaban parte de la dieta alimenticia del poblador  paraquense.

Los pescadores de Paracas emplearon en sus faenas mallas y redes  anudadas,  muy resistentes y de diferentes tamaños, tejidas con fibras de algodón y cabuya.

El desarrollo del arte textil, que tanto caracteriza a esta cultura, también incluía tejidos hechos con pelos de camélidos teñidos con tintes naturales  obtenidos de plantas como la chilca, antanco, índigo, mullaca,   logrando hasta 120 tonalidades de colores distintos.
 
En los mantos Paracas se observan deidades portando plantas alimenticias como la achira, camote, fríjol, jíquima, lúcuma, maíz, pallar, canavalia, yacón y yuca.  Asimismo, se representa  al cactus  sanpedro, que era utilizado por el chamán en las actividades mágico religiosas. Hoy  la medicina moderna ha descubierto propiedades psicoactivas y anticonvulsivas en esta planta.

En estos textiles también es posible encontrar deidades antropomorfas, bordadas y pintadas,  acompañados de flechas,  porras, cetros y  antaras, que fueron fabricadas con fibras de caña brava y caña hueca, totora, sauce, y maderas de huarango y chonta.

En la actualidad, parte del territorio original de los Paracas, es desde 1975, una Reserva Nacional protegida por el Estado que ocupa 335,000 ha, de allí corresponde el 30% a tierra firme e islas y el 70% a aguas marinas.

Paracas también es una Reserva Regional para Aves Migratorias, dentro de la Convención RAMSAR, para la conservación de humedales de importancia internacional. 

Esta reserva se localiza entre los paralelos 13º 47'  y  14º 17' L.S.  y 76º 30' y 76º 00'  L.W. con una longitud en línea recta de 72 Km y un ancho máximo en línea recta de 53 Km.

A finales del Período Formativo Superior (500 a.C) florece en la Península de Paracas una cultura extraordinaria por su gran aporte a la tradición textil peruana. En 1925, el arqueólogo peruano Julio C. Tello descubre en los cementerios de Cerro Colorado y Cavernas cuatrocientos veintinueve fardos funerarios, muchos de los cuales contenían hasta dieciséis mantos además de esclavinas, turbantes, paños y demás adornos de uso personal. Tello, con base en el patrón de enterramiento, divide a la cultura Paracas en dos épocas. Los tejidos Cavernas se caracterizan por ser de tipo geométrico y rígidos, predominando la técnica de doble tela. En ellos existe aún una fuerte reminiscencia en la representación del felino o seres antropomorfos geometrizados con cabellos serpentiformes. Los tejidos Necrópolis, en cambio, presentan mayor maestría y delicadeza en los diseños debido a que eran bordados, lo cual permitía obtener hermosos motivos y creaciones llenas de color. Se representa personajes sosteniendo báculos o cabezas trofeo con fajas que atan a su cintura y se transforman en serpientes bicéfalas, con tocados rematados en un cuchillo ceremonial, nariguera, bigotera, etc. En segundo orden, destacan los diseños naturalistas tomados tanto de flora y fauna tales como: serpientes, aves, felinos, peces, frutos, flores, etc. A esta época corresponden los mantos ceremoniales que se caracterizan por presentar una tela llana base sobre la cual se bordan los motivos decorativos en lana de camélido teñido en la más diversa armonía de colores, haciendo de estos tejidos los más bellos del arte textil precolombino

Como sabemos de la Cultura Paracas?

Me gustaría contestar esta importante pregunta leyendo partes de una carta que se explicara por si misma, la envía el Dr. Lothrop y esta fechada en New York, di­ciembre, 1947

“En 1924, cuando viajé de Nueva York a Tierra del fuego, nadie, excepto los cartógrafos; conocía el nombre de Paracas y solamente un pequeño grupo de arqueólogos conocía, igualmente, el nombre de Julio C. Tello. En julio de 1925, fui de Valparaíso al Callao para atender algunos negocios en Lima. Cuando terminé esa mi­sión, me encontré con la novedad de que no habría ningún barco hasta pa­sadas dos semanas. De esta circunstancia aproveché para presentarme ante el doctor Tello en el Museo de Arqueología de la universidad de San Marcos y le sugerí realizar un pequeño viaje al sitio que él escogiera con el di­nero sobrante de mis excavaciones en la Argentina.”

Continúa el Dr. Lothrop, detallando el itinerario de ese viaje en los siguientes términos:

Yo recuerdo que ese día, 26 de julio, el sol se filtró a través de las nubes por pocos minutos, justamente cuando nosotros llegamos al sitio, iluminando los fragmentos de tejidos de varios colores que habían sido largamente expuestos al aire y que se deshacían al tocarlos. Ni el doctor Tello ni yo nos dimos cuenta de lo que habíamos encontrado, ni podíamos prever que las excavaciones efectuadas en lo siguientes años formarían el núcleo del gran Museo que existe en Magdalena Vieja. En 1925, Paracas era un lugar difícil de alcan­zar, y los propios huaqueros no lo habían tocado aún. Nosotros no tenía­mos noción de esto. Mi principal interés, por el momento, estuvo en observar el espléndido colorido de los tejidos quebradizos, los cuales sólo se podían mirar, pero no transportar. EI doctor Tello daba voces de admiración por los cráneos deformados que encontraba desparramados en la su­perficie de las tumbas saqueadas por los huaqueros y profería exclamaciones de alegría por el hallazgo de cráneos con enormes trepanaciones. Estos cráneos plantearon un problema: el doctor Tello necesitaba llevar una co­lección a Lima; nuestro auto estaba excesivamente cargado con cuatro per­sonas, sus equipajes y los materiales arqueológicos recogidos en otros luga­res del viaje; el único sitio libre era afuera: en los estribos y encima de la capota; allí atamos los sacos con docenas de cráneos humanos, deformados y trepanados, que formaron la primera colección de Paracas.”

Luego de esta circunstancial travesía donde interviene un barco atrasado, economías sobrantes de excavaciones en Argentina, un taxi de antología e importante apoyo de los huaqueros, es el 19 de agosto de 1925 cuando Tello y colaboradores salieron rumbo a la península. Allí permanecieron hasta diciembre de 1926. Entre enero y septiembre del siguiente año, trabajaron en Río Grande de Nazca. El 25 de septiembre se reinstalaron en Paracas. Este es el momento culminante de la empresa: Mejía descubre el sitio llamado Necrópolis con 429 fardos funerarios de gran riqueza y con ello se inician los estudios sobre la Cultura Paracas.

Culturas, historia y actualidad

A manera de introducción es importante decir que nos encontramos aquí reunidos para tratar y descubrir los componentes de una historia poco conocida,
Sabemos que resulta imposible escribir la historia de cualquier Nación sin tener en cuenta el tipo de cultura o culturas que la influenciaron, de ello se desprende que cualquier estudio sobre una importante faceta del pasado histórico, deberá contener no solo  elementos para el análisis del desarrollo cronológico de los  acontecimientos, de sus logros materiales y tecnológicos, sino además, su espectro antropológico, su idiosincrasia y sus presumibles motivaciones, todo ello permitirá, en el presente, aportar a la civilización de la que se forma parte, todas las reales vertientes que dan origen a las características especiales propias del grupo humano en estudio, este conjunto histórico vivencial pasara a ser patrimonio de la civilización que representamos.
Este principio cobra real importancia si la modernidad determina que la vida de un país está condicionada por su participación en el conjunto, de naciones o estados que comparten características con  orígenes semejantes o paralelos.
No buscar este profundo conocimiento nos coloco y coloca actualmente en el limbo de la lucha contra lo que no entendemos, revisaremos sin explicación una y muchas veces muchos capítulos de nuestra historia y no encontraremos explicación, y lo que es peor, encontraremos que la ignorancia ha sido sustituida por explicaciones imaginativas pero no reales o en el peor de los casos, interesadas. Siempre será un misterio las razones que llevaron al Imperio Incaico a desaparecer; por que?, Nadie conquisto cosa importante mientras no cayo el Cuzco; por que?, Nadie conoció una real Virreinato americano sin visitar Lima; por que?, Nunca se lucho mas por la Libertad americana que en Junín y Ayacucho; por que?, Nadie vencerá al terrorismo mientras no comience a morir en esta tierra; y por que?, Tampoco, nadie aplastara al narcotráfico americano mientras no lo extirpemos de nuestras montañas.
Este objetivo tan natural y necesario sin embargo en el Perú se complica y deviene en inseguridades; Nuestra Historia y el Hombre Peruano, SON LOS GRANDES DESCONOCIDOS; contamos con poco mas de 500 años de referencias del pasado proximo, en buena parte interesadas y en otras manipuladas, del resto tenemos que reconocer que los velos de lo ignoto son una peligrosa realidad, especialmente cuando la indiferencia y la pobre valoración de nuestro pasado han sido la pauta de prácticamente todos los gobiernos.
De lo anterior se desprende la necesidad de tomar cada día con mayor interés todo aquello que enriquezca nuestro acervo cultural, seguros de que con ello nuestras futuras generaciones verán con orgullo en sus ancestros a miembros activos en la formación de la historia de nuestro País y de América, y con ello, dignos del liderar la formación y consolidación de la tan necesaria Identidad Nacional